Miguel de Unamuno y Sören Kierkegaard II

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Aunque la ligazón entre el bilbaíno y su “hermano” danés supone una asunción prácticamente inamovible, sí es cierto que por encima de atributos de estilo referentes a determinadas partes de su producción literaria existe una brecha prácticamente insalvable entre sus concepciones sobre la vida, la verdad y la religión. En las cuestiones de mayor calado puede asumirse una oposición entre ambos intelectuales[1]. En relación al concepto de historia sostienen posturas distintas debido a que, para el español, el valor de la historia se encuentra en la esencia del catolicismo localizada en el problema de la inmortalidad. Es por esto que la historia se va revelando en Dios y Cristo en un sentido teleológico que apremia, en último término, a la consecución de la prolongación de la existencia más allá de la muerte. Por su parte, el danés no busca la revelación a través de Cristo y de la historia, en su caso la cuestión de fe tiene una orientación más personalista que se origina en su experiencia y no pide ningún tipo de desvelamiento divino en la historia[2]. La lírica, junto con la religión, supuso para Miguel de Unamuno un ingrediente para la superación de las limitaciones físicas dotándole de una fortaleza moral que le capacitó para la superación de las restricciones derivadas del conocimiento racional. En último término, la búsqueda de la verdad llegaba a partir de la palabra poética. No obstante, para Kierkegaard, después de atravesar una etapa de apego a lo artístico, consideró toda expresión artística como una especie de nuevo paganismo alejado del ascetismo que entendió como aspecto fundamental para el desarrollo de su concepción personal de la fe religiosa[3]. La cuestión de la fe también encierra diferencias, el nórdico encarnó un milagro que tenía el sentido de ser en sí misma mientras el hispano la entendió como el vehículo para la consecución de su ansiada inmortalidad. En otros términos, mientras que Kierkegaard ofreció un valor absoluto a la fe, para el vasco fue un componente para sostener la creencia que brindaba sentido humano al universo[4].

En 1906, Unamuno publicó un artículo en el que relacionaba los trabajos de Henrik Ibsen (1828-1906) y Kierkegaard[5].  El sentido de esta dependencia se encuentra en el hecho de que la veneración hacía el nórdico surgió a través de Georges Brandes (1842-1927), promotor de la obra de su compatriota provocando un impacto notable en Miguel de Unamuno al enlazar la dramaturgia de Henrik Ibsen con la teología del danés. Aunque, en último término, esto sería una interpretación propia de Brandes asumida por el bilbaíno sin que en ningún caso Ibsen estuviese de acuerdo[6]. Miguel de Unamuno, lejos de ser considerado como un imitador, desarrolló su propio estilo estimulado por la obra y el pensamiento de Sören Kierkegaard pues, sin lugar a dudas, encontró ideas semejantes a las suyas y esto supuso un aliciente para la producción de parte de su obra[7].

De manera concluyente, puede afirmarse que el paralelismo entre Kierkegaard y el bilbaíno es más que evidente y se hace manifiesto en el modo lírico de acometer el estudio de lo real y, por encima de todo, la condición agónica del ser humano. En ambos autores, con independencia de las divergencias, pueden detectarse elementos comunes sobre los que el propio catedrático insistió en su producción escrita. De hecho, y como ha quedado dicho en esta serie de artículos, Unamuno llegaría a estudiar danés para leer en su contexto original la obra de Sören Kierkegaard. Así, queda de relieve el influjo que estableció la filosofía de este último sobre el español.

 

[1] Fasel, Oscar A., Observations on Unamuno and Kierkegaardk en Hispania, Vol. 38, No. 4 (Dec., 1955). American association of Teachers of Spanish and Portuguese. P. 443

[2] Ibídem. Pp. 443-444

[3] Ibídem. P. 444

[4] Ibídem. P. 446

[5] Ardila, J. A. G., The Origin of Unamuno’s Mist: Unamuno’s Copy of Kierkegaard’s Diary of the Seducer en Modern Philology, Vol. 109, No. 1 (August 2011). The University of Chicago Press. P. 139

[6] Fasel, Oscar A., Observations on Unamuno and Kierkegaardk en Hispania, Vol. 38, No. 4 (Dec., 1955). American association of Teachers of Spanish and Portuguese. P. 448

[7] House Webber, Ruth, Kierkegaard and the Elaboration of Unamuno’s Niebla en Hispanic Review, Vol. 32, No. 2 (Apr., 1964). University of Pennsylvania Press. P. 134

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