La propuesta esquizoanalítica de Guattari (II)

La relación entre capitalismo y esquizofrenia es que el primero desterritorializa y libera los flujos (hombres, mercancía, dinero) pero también reterritorializa, vuelve a codificar, axiomatiza los flujos en la familia, fábrica, cárcel. Aquí están también los planteamientos de Badiou y Foucault. La máquina social siempre ha intentado canalizar los flujos. Hace falta que las líneas de fuga esquizoide se organicen en un plano de consistencia para evitar su dispersión y que puedan ser recuperadas, reterritorializadas, en líneas paranoicas fascistas. Hay una oscilación esencial del deseo entre estos el polo paranoide-fascista y el esquizoide-revolucionario.

Si se ataca al Edipo es porque la sociedad capitalista lo implica de un modo eminente: una deuda infinita, un análisis interminable. Lo neurotiza todo y reproduce al psicótico como el que resiste la edipización.

Si el despotismo se basaba en códigos rígidos e inflexibles que se aplicaban mediante el terror, el poder capitalista se basa en una axiomática flexible que va añadiendo axiomas según lo exige la ocasión, sin preocuparse de su coherencia y compatibilidad internas. El capitalismo focaliza todas las líneas de fuga, todos los movimientos del deseo, en torno a un punto central de significación que pone en conexión todos los puntos negros de la subjetividad y somete a esta a un mecanismo generalizado de culpabilización.

La inmanencia es la esencia del capitalismo: nada le es externo. No tiene límites. No hay dos clases opuestas sino una única clase y el exterior. La oposición se da entre la clase y los fuera de clase. Se trata por tanto de organizar una bipolaridad social en el seno de la máquina social capitalista. La clase obrera no es un dato sociológico o económico, algo dado previamente, sino algo a construir, un proyecto. Frente a todo esto, o se construye una máquina revolucionaria capaz de hacerse cargo del deseo y sus fenómenos, o seguirá siendo manipulado por las fuerzas de opresión y represión, amenazando a las propias máquinas revolucionarias.

Guattari se decanta por un paradigma ético-estético en detrimento del cientificismo. Los aspectos sensibles y sensuales pasan a un primer plano por la subjetivación individualizadora. Ciencia, arte y filosofía son tres formas de explorar lo real. Propone un análisis institucional que estudie los efectos imaginarios, simbólicos y reales que el contexto histórico tiene sobre los individuos, reorganizando el superyó del individuo de manera que pueda ser aceptado de manera consciente y no a través de la obediencia y la culpabilización. Acusa al psicoanálisis de restringir las potencias afirmativas del inconsciente al campo personal-familiar y de verter el deseo del inconsciente en el marco de la prohibición edípica.

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