El otro en oposición

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La caracterización de la contemporaneidad no puede pasar por alto un tema político fundamental en las democracias occidentales; la multiculturalidad.  En este sentido, la etnicidad, tanto en sentido positivo como negativo, ha sido utilizada como recurso ideológico para la movilización colectiva mediante una conceptualización de opuestos inserta en la dialéctica social[1]. En un sentido positivo direccionado hacia el mantenimiento de los Derechos Humanos sobre los que supuestamente se erigen los Estados democráticos, el antirracismo vigente fundamenta su acción en la multiculturalidad y el multiculturalismo; defiende la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad. La multiculturalidad se aferra al hecho de la diversidad cultural como presente en toda la sociedad donde la población es culturalmente heterogénea. Se defiende el pluralismo frente a la diversidad cultural proponiendo políticas públicas para suscribir este aspecto. Como fenómeno inserto en el multiculturalismo, se hace referencia a la interculturalidad como diálogo entre culturas necesario en el período actual de globalización pues, de manera evidente, no se puede hablar de una sociedad con una única cultura pues se han disuelto las divisorias. La búsqueda de poblaciones homogéneas resulta una problemática en el presente y el asunto de la multiculturalidad es de imprescindible tratamiento[2]. Una de las complicaciones fundamentales se reconoce en el hecho de que no se produce multiculturalismo sino más bien sobreculturalismo. Se establece una superposición de una cultura sobre otra para producir una estratificación en los espacios urbanos actuales. Por añadidura, las relaciones entre las culturas superpuestas se producen usualmente de manera tensa[3]. Las urbes  suponen un recipiente cultural sin una mezcla enriquecedora o un contacto dialogado entre los integrantes de este espacio. El multiculturalismo se orienta en muchos casos al mantenimiento de las distintas culturas y no al establecimiento de un diálogo fértil entre las mismas para la creación de un espacio político común[4]. Ante esta situación sería más aconsejable el desarrollo de un paradigma de confluencia entre las distintas culturas: la interculturalidad[5].

Frente a este problema los gobiernos democráticos han determinado establecer una política excluyente asentada sobre la expulsión de aquellos colectivos ajenos a la noción de ciudadanía establecida como válida. Estas acciones suponen una orientación exclusiva para la comunidad política e intolerante hacia la multiculturalidad; se trata del rechazo del inmigrante como integrante de lo político. Las leyes migratorias y el establecimiento de fronteras indican la materialización de este modelo de actuación. Desde otro ángulo también resulta necesario poner de relieve que en situaciones de crisis económica es cuando estas políticas de rechazo se agudizan junto a los rebrotes de racismo cultural que desde ciertas posiciones pretenden la preservación de lo propio como punto para la restauración económica. De manera concluyente, se produce la supresión de un sector de la población por su origen extranjero haciendo que todos los inmigrantes queden al margen de la ciudadanía[6]. Este tipo de iniciativas políticas pretenden el alejamiento de los problemas reales valiéndose del populismo inserto en las sociedades occidentales. Por consiguiente, se obtiene la instrumentalización del ignorante que carece de un criterio definido haciendo del extranjero la válvula de escape para los problemas estructurales de la globalización.

[1] Torrens, Xavier, Multiculturalismo, en Ideologías y movimientos políticos contemporáneos. Edición dirigida por Joan Antón Mellón. Segunda edición.  Madrid. Editorial Tecnos. 2012. P. 381

[2] Ibídem. P. 383-385

[3] Herrera, Rafael, Un largo día. Globalización y crisis política. Murcia. Tres Fronteras ediciones. 2008. P. 174

[4] Camps, Victoria, El concepto de federalismo, en ¿Qué es el federalismo? Edición dirigida por Victoria Camps, Joan Botella y Francesc Trillas. Madrid. Libros de la catarata. 2016. P. 29

[5] Ibídem. P. 30

[6] Torrens, Xavier, Multiculturalismo, en Ideologías y movimientos políticos contemporáneos. Edición dirigida por Joan Antón Mellón. Segunda edición.  Madrid. Editorial Tecnos. 2012. Pp. 389-390

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