Populismo, de José Luis Villacañas

56e0757054e9b03f608b4567-__grande__

En los momentos en los que la razón y la inteligencia no pueden imponerse, cuando se encumbra el radicalismo teocrático como solución ante las problemáticas globales, la incertidumbre anida en la sociedad y el populismo se erige como política verdadera ante la falta de sustrato de la organización contemporánea. A grandes rasgos, esta es la propuesta analítica de José Luis Villacañas en su obra Populismo. Un profundo estudio sobre un fenómeno con visos de permanencia y con verdadera voluntad de expansión a la vista de los acontecimientos y situaciones generadas en las democracias occidentales. Frente a posturas negadoras de este fenómeno, el filósofo jienense asume una noción del populismo como la de un movimiento creador de un cuerpo doctrinal rico y complejo que pretende el asalto cultural como vía de entrada al dominio político.

El análisis recorre distintas concepciones sobre el populismo para ir dibujando un retrato de esta inclinación sociopolítica. Como elemento fundamental, para la comprensión del proceso de construcción de esta tendencia, deben tenerse en consideración las crisis cíclicas generadas por el mal funcionamiento constitucional en las zonas democráticas. Estos momentos activan las posibilidades populistas pues, ante la crisis institucional, se agudiza el sentido de pertenencia al pueblo y, de esta manera, se genera el caldo de cultivo adecuado para el establecimiento de las soluciones populistas. Aunque la sentimentalidad vinculante entre individuos y una determinada noción de pueblo resulta fundamental, esta no tiene necesariamente que hundir sus raíces en un legado histórico ancestral. De hecho, la mecha populista puede prenderse por múltiples elementos, incluso por aquellos desligados de la tradición.

El presente ha asistido a la separación e independencia entre Estado y capitalismo. La economía ha establecido un camino propio en paralelo al Estado contemporáneo para la consecución de rédito mercantil. El populismo supone un resultado de las políticas neoliberales actuales y de los elementos problemáticos propios de la cultura y la política contemporáneas. La organización política y social occidental, orientada desde hace tiempo por inclinaciones mercantilistas y globalizadoras, ha generado una serie de complicaciones estructurales que han abierto la puerta a las posibilidades populistas pues, ante la confusión generada, las simplistas soluciones del populismo suponen el alivio para una masa ávida de salidas sencillas y absolutas. Esta masa, que ha roto con la tradición telúrica y está huérfana de dirección, supone el fundamento para erigir un edificio populista vinculado a una sociedad con anhelo democrático y no totalitario. Esta sociedad de masas, reconocida por el populismo, es informe, dinámica y ajena a las clases sociales.

En los usos políticos actuales es posible el reconocimiento de giros populistas. De manera evidente, este populismo tácito se encuentra en la devaluación del lenguaje realizada desde la clase política. Se instrumentaliza una conceptualización manida con fines partidistas para de esta manera lograr la conformación del grupo seguidor en antagonismo a otra concepción opuesta y de idéntica intensidad. Se funda, por esta vía, un cuerpo social soportado desde el maniqueísmo. Se fomenta la degradación del lenguaje destinado al espacio político y se permuta la inteligencia y la razón por una simplicidad que permite una sencilla comprensión de una realidad mucho más compleja.

Sin embargo, el populismo como movimiento, más allá de los rasgos rastreables en la clase política, busca establecerse hegemónicamente para hacerse con una soberanía perpetua. La clave de su funcionamiento se encuentra en no hacer efectivas las soluciones propuestas. Se crea, por medio del descontento, una masa social unificando las demandas políticas en un único cuerpo superior representado de manera habitual por un líder mesiánico y carismático compilador de las virtudes imprescindibles para esquivar las problemáticas productoras de la situación de crisis. De esta forma, el combustible para alimentar el populismo emana de la falta de respuestas institucionales en los momentos de crisis. Por lo tanto, solo puede darse en aquellos complexos con deficiente arquitectura constitucional sin respuesta en los escenarios de emergencia. El conflicto orgánico desatado por el populismo tiene un carácter integral que termina por desbordar el orden institucional. Se desenvuelve a un nivel ontológico pues pretende el desarrollo de un nuevo orden institucional y político; no busca la reconstrucción de una institución concreta. Se siembra la sensación de que la organización política e institucional está diseñada en beneficio de un grupo. Se establece en el seno de lo comunitario una dialéctica amigo-enemigo conformada por aquellos supuestamente aprovechados de las instituciones y por los excluidos que, por supuesto, terminan por engrosar las filas del pueblo demandante de soluciones. Aquí, en este punto, entra en juego el populismo ofreciendo con su retórica remedios definitivos y absolutos.

En España, la incompleta construcción constitucional, con un Preámbulo confuso y un Artículo 2 realmente problemático, ha permitido la fundación de unos movimientos regionalistas que, en algunos puntos, han asumido el giro populista para establecerse como alivio ante los problemas derivados del deficiente texto constitucional. Aunque, lejos de pretender una verdadera tramitación de las cuestiones territoriales, la pretensión se encuentra en dilatar el problema para de esta manera conseguir ocupar este nicho político del que se derivan prebendas y privilegios. Desde la última crisis económica e institucional, este tipo de discursos se han recrudecido e incluso el lenguaje parlamentario se ha visto afectado. Habrá que esperar al fin de esta legislatura para comprobar si los necesarios pactos entre los distintos grupos terminan, al menos en gran medida, con las posibilidades populistas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s